“Quien olvida su historia está condenada a repetirla”: Jorge Agustín Nicolás Ruiz de Santayana, filósofo Hispanoamericano (1863-1952).
Entre los miles de documentos que se ha podido escribir sobre la importancia de la historia de cada pueblo, todos motivan a la humanidad a que se debe educar sin dejar a un lado su historia, con sus aciertos y con sus errores. Cada pueblo busca atesorar todos aquellos eventos que a través de los años han ido formando la identidad de los mismos.
En este caso, ELARTÍCULO.CO se adentró en los senderos del Archivo Histórico del Magdalena Grande y evidenciando que es el espacio preciso en donde se guarda celosamente el registro de documentos, decretos, actas, tratados y otros escritos de relevancia histórica de los últimos años del siglo XVIII y mediados del siglo XIX del Caribe Colombiano. Seguramente existen líneas y párrafos que deberían formar parte de este extraordinario esfuerzo por saber más de quienes hemos sido.
Dentro de las instalaciones del antiguo Hospital San Juan de Dios de la ciudad de Santa Marta, construido en 1746, que en sus inicios fue atendido por los religiosos de la orden San Juan de Dios, de ahí su nombre; para 1880 quedó bajo el servicio de las hermanas de la Presentación de la Santísima Virgen de Tours. Luego de ser creado el Hospital Central Fernando Troconis el archivo quedó abandonado por casi 10 años; tiempo después fue declarado “Bien de Interés Cultural de Carácter Nacional” y solo hasta el 2002 se creó la corporación San Juan de Dios, con el objetivo de restaurarlo y preservarlo.
Ubicado en un segundo piso, y en 2 sectores diferentes del antiguo hospital, reposa el Archivo Histórico del Magdalena Grande. La primera parte, compuesta por 1.600 metros lineales de archivos y documentación histórica, preservada en cajas especiales y aire acondicionado, contiene más de 4 millones de documentos divididos en: un fondo administrativo, un fondo de prensa y el fondo de las notarías primera y segunda de Santa Marta y recientemente tienen en su custodia documentos de más de 50 años de Aracataca.
La otra sección compuesta por una oficina de un poco más o menos de 1.000 metros donde dos custodios tan cuidadosos y celosos como guerreros en fortaleza, pero amables y cercanos al público, se hacen cargo de todos aquellos que deseen conocer sobre la historia de Santa Marta. Se trata de Pedro Segrera Jaramillo, asesor del Archivo Histórico y el profesional José Manuel Orozco.

Dadas las dimensiones de la oficina al adentrarse en ese espacio se pude apreciar varios ‘stands’ donde se encuentran preservados en cajas especiales, tomos de la antigua notaria primera y segunda. Básicamente se trata de documentos que tocan las certificaciones históricas, legales y transacciones comerciales como venta de predios, archivos de funciones portuarias entre otros.
El asesor del archivo, Segrera Jaramillo manifiesta que la conservación de tales documentaciones constituye la protección del acervo cultural y patrimonial más importante de la Costa Caribe.
El Archivo General de la Nación y el Ministerio de la Cultura restauraron 96 escrituras que datan entre los años 1700 a 1800 los cuales se encontraban en estado de deterioro e ilegibles, pero fueron debidamente restaurados, empastados y además digitalizados para evitar el desgaste por la continua manipulación física.

ESTÁ ABIERTO AL PÚBLICO
Aquellos estudiosos, investigadores, o sencillamente curiosos que quieran conocer sobre sus antepasados samarios o foráneos establecidos, fechas y hechos específicos pueden acercarse al archivo histórico donde incluso se presta el servicio de archivo notarial donde reposan copias auténticas de los tomos que se encuentran actualmente en custodia.
Las condiciones donde están ubicados los archivos administrativos del Departamento, están actualmente en condiciones aceptables dentro de los parámetros de los elevados costos que conlleva a preservar y digitalizar todos los documentos.
En la sala de consulta del Archivo Histórico del Magdalena Grande donde se conservan los documentos a temperaturas controladas ha recibido la calurosa bienvenida de historiadores de México, Chile, Ecuador y de las facultades de historia y antropología de la Universidad del Atlántico y la Universidad de Cartagena, así como de antropólogos e historiadores de la Universidad del Magdalena.

LA RESTAURACIÓN
Una de las ‘joyas’ del Departamento sin duda es el archivo, por lo que representa en materia histórica, sin embargo, es necesaria una fuerte inversión para su recuperación total.
El Magdalena en la actualidad trabaja en el proceso a futuro de restauración del archivo y de la digitalización de varios de sus documentos.
Sin embabrgo, según conoció ELARTÍCULO.CO los procesos de restauración total que consiste en identificación y diagnóstico, desinfección, limpieza, desacidificación, fijación de pigmentos, hidratación, aislado y reintegración del soporte con papel especial para ser luego digitalizados. Todo esto tendrían un costo aproximado de $20 mil millones, recursos que son vitales para tener un proceso completo de modernización total del archivo. No obstante, han sido muchas las ayudas que ha recibido este importante sector histórico, si bien no son los recursos necesarios se han visto los esfuerzos para preservar lo prioritario.
Hay que destacar que Joaquín Viloria, historiador y director del área cultural del Banco de la República en su sede en Santa Marta en compañía de la historiadora Carmen Franco, lograron realizar una valiosa intervención para proceder a los primeros auxilios de tales archivos administrativos.
El Archivo Histórico del Magdalena Grande vivió un periodo de crisis a raíz de una querella interpuesta por la Diócesis de Santa Marta, alegando presuntamente que ellos eran propietarios de ese inmueble. La realidad es que a la Diócesis le pertenecía únicamente la Capilla del San Juan de Dios, donde se realizaban las actividades propias del clero como las eucaristías, bautismos, confirmación, etc. Y las religiosas quienes asistían en labores propias del antiguo hospital.
La custodia, conservación, tratamiento y servicios conexos de nuestro patrimonio histórico documental es altamente significativo debido por su importancia y valor histórico. el reto entonces de la actual administración es la conservación, organización, administración y una ágil divulgación de la memoria documental local al servicio de los interesados. En palabras de Pedro Segrera Jaramillo, el valor informativo, histórico y cultural debemos conservarlo para las futuras generaciones.


