Redacción: Katia Vásquez
El senador Carlos Farelo Daza, se ha convertido en un defensor incansable de la educación, los derechos humanos y la cultura del Magdalena, llevando esperanza y soluciones a su gente.
En un pequeño municipio del Magdalena, llamado Ariguaní, nació un niño que años después se convertiría en una de las voces más firmes y comprometidas con el departamento. Carlos Mario Farelo Daza, senador de la República, lleva en su corazón la lucha por las necesidades de los más vulnerables, un compromiso que, según sus propias palabras, nació de su arraigo por la provincia y la gratitud hacia quienes le dieron la oportunidad de representarlos.
“Ser provinciano me permitió entender desde cerca las necesidades de mi gente”, afirma con convicción. En sus palabras se percibe el orgullo de haber logrado lo que pocos imaginaban: ser la voz del Magdalena en el Congreso. Su camino no ha sido fácil. Desde su paso por la Cámara de Representantes, Farelo enfrentó grandes retos, como la pandemia, durante la cual logró gestionar recursos para múltiples municipios del departamento.
Fundación, Algarrobo, Plato y su natal Ariguaní están entre los nombres que resuenan en su discurso, como testigos de su entrega. Sin embargo, su mayor logro, dice, ha sido la ley de la estampilla para la Universidad del Magdalena, que hoy permite a miles de estudiantes de la región acceder a una educación superior. “No solo es un triunfo para Santa Marta, sino para todo el departamento”, señala.
Su pasión por la defensa de los sectores productivos también destaca. Durante una audiencia pública en el Congreso, Farelo se enfrentó a quienes amenazaban la ganadería, una actividad que considera esencial para el país. “Soy uno de los pocos senadores que defiende al gremio ganadero con orgullo”, declara.
Pero su lucha no se detiene en los gremios ni en la educación. Farelo trabaja en un proyecto que busca declarar patrimonio cultural e inmaterial al Hombre Caimán, una leyenda que forma parte de la identidad de Plato, municipio que este año celebra sus 400 años. Además, ha presentado iniciativas para la inclusión laboral de personas con discapacidad, un sector que, según él, merece más oportunidades y respeto.
En una reciente audiencia en El Banco, Farelo logró algo que quedará grabado en la memoria de los magdalenenses: la liberación de un odontólogo secuestrado. “Es un reflejo de lo que podemos lograr cuando trabajamos con compromiso y determinación”, señala.
Con la Navidad a la vuelta de la esquina, Farelo envía un mensaje de esperanza a sus coterráneos. “El magdalenense es resiliente y trabajador. Seguiremos luchando para transformar este departamento. Que esta Navidad sea un símbolo de reconciliación y progreso”.
Entre logros, retos y promesas, Carlos Mario Farelo se mantiene firme en su propósito de ser una voz para el Magdalena, llevando en cada palabra la fuerza de la provincia y el deseo de un futuro mejor.


