Más de un año y medio después de su colapso, el puente Michichoa sigue sin ser reparado, y la estructura temporal ahora presenta condiciones críticas, poniendo en riesgo a las comunidades de Santa Bárbara de Pinto, Santa Ana y Barro Blanco.
El puente Michichoa, que conecta las comunidades de Santa Ana, Barro Blanco y Santa Bárbara de Pinto, sigue siendo una promesa incumplida para la región. Más de 18 meses después de su colapso, la estructura temporal habilitada como solución provisional ha vuelto a deteriorarse y amenaza con colapsar nuevamente, generando alarma entre los habitantes que dependen de esta vía para su movilidad diaria.
A lo largo de los últimos 14 meses, los residentes han solicitado de manera reiterada una respuesta efectiva por parte de las autoridades locales y del Gobierno de Rafael Martínez, quienes han mostrado una incapacidad evidente para resolver este problema. La falta de atención y acción oportuna ha dejado a las comunidades en una situación de abandono, afectando no solo su calidad de vida, sino también la economía local y la seguridad de los transeúntes.
En la actualidad, las condiciones críticas de la infraestructura han vuelto a encender las alarmas, y los pobladores temen que el puente colapse en cualquier momento.


