Por: Tata Sánchez Oviedo
El Ex Alcalde de la ciudad de Santa Marta del periodo 2004 – 2007 José Francisco Zúñiga Riascos a través de un medio de comunicación local, brindó a la comunidad, un recorderis de la gestión que en ese entonces desarrolló bajo su gobierno.
Bastante sencillo le ha quedado al ex alcalde Carlos Caicedo y al alcalde actual Rafael Martínez, promover a Santa Marta como una ciudad de cambio con la desinteresada gestión desarrollada por sus antecesores Juan Pablo Diazgranados y José Francisco Zúñiga. Da la impresión de que la ciudad desconoce o ignora que durante el gobierno de ‘Chico’ se inició un proceso de saneamiento al gran endeudamiento en el que se encontraba la ciudad.
Desde ese entonces, Santa Marta habría sido sometida a la ley 550 Ley de Quiebra, adeudando más de 200Mil millones de pesos, arrojando como diagnóstico un distrito completamente inviable, incapaz hasta de solventar la nomina de sus colaboradores.
Con una limpia gestión se consiguió que el Distrito de Santa Marta para finales del periodo de Juan Pablo Diazgranados tuviese una cartera con excedentes que daban posibilidad de inversión, sin duda alguna lo que permitió darle un pluss de credibilidad al gobierno de Caicedo, en el momento en el que este toma la administración distrital dándose golpes de pecho como principal y único encargado de sacar a Santa Marta de la quiebra.
«El señor Carlos Caicedo tiene mucho que agradecerle a la administración de Juan Pablo Diazgranados y a la de ‘Chico’ Zúñiga» afirmó el ex alcalde de Santa Marta puesto que bajo el lema de ‘Santa Marta está Cambiando’ esta ola naranja se ha acreditado acciones que no solo le competen a la terna de esta administración.
Además de las finanzas del Distrito, otro sinnúmero de intervenciones han contribuido al exitoso desarrollo de ciertas obras preponderantes para la comunidad samaria, cabe recordar también que problemáticas de Infraestructura escolar y alcantarillado, han sido inicialmente solventadas desde administraciones anteriores, lo que le ha abierto camino fácil a estos últimos gobiernos para la ejecución de algunos proyectos, generando así una engañosa fachada de compromiso en la población.


