La Navidad es celebrada por los cristianos, pero también los no cristianos y algunos ateos utilizan la Navidad, como festejo de convivencia social y familiar.
La Navidad es una de las festividades más importantes del cristianismo. Esta solemnidad, que conmemora el nacimiento de Jesucristo en Belén, se celebra el 25 de diciembre en la Iglesia católica, en la Iglesia anglicana, en algunas comunidades protestantes y en la mayoría de las Iglesias ortodoxas.
Según la tradición popular, la Navidad se celebra el 25 de diciembre para conmemorar el nacimiento de Jesús. Sin embargo, no existen registros en la Biblia ni en ninguna otra obra escrita de la época que sugieran que Jesús nació realmente en esa fecha, lo que plantea la importante pregunta: ¿Por qué se celebra la Navidad el 25 de diciembre? De hecho, la elección de esta fecha tiene raíces tanto en la tradición persa como en la pagana.
La Enciclopedia Católica admite que “no hay mes del año al que respetables autoridades no hayan asignado el nacimiento de Cristo”. Hay, sin embargo, varias razones que sugieren que Jesús probablemente no naciera en diciembre. En primer lugar, en Lucas 2,8 podemos leer que en la noche del nacimiento de Jesús “había también en la misma tierra pastores viviendo al raso y cuidando de sus rebaños por las noches.” Muchos especialistas están de acuerdo en que este hecho habría sido improbable en diciembre, ya que los pastores hubieran puesto a sus rebaños a cubierto durante los fríos meses de invierno.
En la actualidad, prácticamente todas las Iglesias cristianas históricas (Iglesia católica, Iglesia ortodoxa, Comunión anglicana, diversas Iglesias protestantes, etc.) otorgan a la solemnidad de la Natividad o Navidad una importancia tal que se la antecede de un tiempo de preparación, el Adviento.
Con la celebración de la Natividad en las vísperas del 25 de diciembre se inicia en la Iglesia católica el llamado «tiempo de Navidad», que abarca la celebración de la Sagrada Familia (domingo infraoctava de la Natividad), la solemnidad de Santa María, Madre de Dios (1 de enero, es decir, la octava de la Natividad), la solemnidad de la Epifanía del Señor (6 de enero) y la fiesta del Bautismo del Señor (domingo después de Epifanía), con la que concluye ese período. El período de la Natividad también incluye otras festividades tales como la de San Esteban, protomártir (26 de diciembre), la de San Juan, apóstol y evangelista (27 de diciembre) y la de los Santos Inocentes (28 de diciembre).
Aparte del origen cristiano de la Navidad, esta fiesta ha ido mezclando su carácter religioso con la tradición de convivencia familiar, debido en gran medida a la popularidad de esta celebración y a la mercadotecnia.
Algunos expertos afirman que los pastores no hubiesen cuidado de sus rebaños al raso durante las frías noches de diciembre, sino que los hubieran puesto a cubierto. ‘El Buen Pastor’, pintura de las antiguas catacumbas de San Calixto, de principios de la época cristiana. (Cripta de Lucina, 200 d. C. – 300 d. C.). (Wikimedia Commons).
En segundo lugar, leemos en el Nuevo Testamento que José y María viajaron a Belén para registrarse en el censo romano (Lucas 2,1-4). Sin embargo, estos censos no tenían lugar en invierno, época en la que las temperaturas a menudo caían bajo cero congelando caminos y carreteras, lo que dificultaba en gran manera el tránsito y los viajes.
CELEBRACIONES PAGANAS
Ya que parece improbable que Jesús naciera un 25 de diciembre, se plantea la lógica pregunta de por qué se celebra la Navidad en esa fecha. La respuesta apunta a las festividades de la Roma pagana relacionadas con el solsticio de invierno. Dos celebraciones en particular tenían lugar en torno al 25 de diciembre: las Saturnalia y el nacimiento del Dios Sol, Mitra (Enciclopedia Católica).
El festival de las Saturnalia se celebraba en un principio el 17 de diciembre, aunque más tarde se prolongó con diversas festividades hasta el 25 de diciembre. En las Saturnalia se rendía homenaje a Saturno, dios agrícola de la siembra y la cosecha, y se relacionaba esta festividad con la renovación de la luz y la llegada del año nuevo. El día señalado se celebraba un sacrificio en el Templo de Saturno y a continuación un banquete público. Seguidamente, además de hacerse regalos en privado, tenían lugar fiestas sin fin y un ambiente de carnaval lo llenaba todo.


