El gobierno designa a líderes de Los Pachencas como gestores de paz, una polémica medida que enfrenta duras críticas por el riesgo de reincidencia criminal y legitimación de la violencia.
El gobierno de Gustavo Petro ha desatado una nueva controversia al designar como gestores de paz a varios líderes de la peligrosa organización criminal Los Pachencas. Alias ‘Muñeca’, ‘Camilo’ y ‘Beto’, todos miembros de la cúpula de este grupo armado y actualmente en prisión, fueron seleccionados para participar en los diálogos de la política de Paz Total. Aunque la medida se presenta como un avance hacia la reconciliación nacional, muchos cuestionan la conveniencia de sentar a estos criminales en la mesa de negociaciones, considerando su extenso prontuario delictivo.
Esta decisión, oficializada mediante una resolución gubernamental, también incluye a miembros de las Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada, lo que ha encendido alarmas en sectores críticos de la sociedad que ven con escepticismo la posibilidad de que estos actores armados realmente se comprometan a dejar atrás el crimen. La Ley 2272 de 2022 establece que el diálogo es clave para la paz, pero la inclusión de líderes criminales que han aterrorizado a la población genera dudas sobre si este proceso no terminará por legitimar a los violentos y concederles impunidad.
El historial de fracasos en estos procesos de paz alimenta el escepticismo. Alias ‘Gafas’, un excombatiente de las FARC que fue nombrado gestor de paz, reapareció recientemente vinculado a las disidencias de este grupo armado, evidenciando el riesgo de reintegrar a criminales que, lejos de desmovilizarse, vuelven a las armas. Alias ‘Pichi’, otro criminal designado para diálogos de paz, ahora es prófugo de la justicia. Estos antecedentes siembran dudas sobre la eficacia de la estrategia de Petro, que parece repetir los errores de procesos anteriores y poner en riesgo la seguridad del país.
Con la sombra de la reincidencia criminal sobre este tipo de nombramientos, la ciudadanía se pregunta si realmente el gobierno de Petro está priorizando la paz o simplemente está cediendo ante el poder de los grupos armados, otorgándoles una peligrosa legitimidad a cambio de promesas que podrían no cumplirse.


