La comunidad médica merece un trato digno

Por: Manuel Torres Lopera         Twitter: @matorres38           

La profesión de la medicina es una de las disciplinas en el área de la salud con mayor reconocimiento y demanda a nivel mundial. Esta carrera posee un alto nivel de exigencia académica y muestra el lado más humano del profesional, otorgando bienestar y calidad de vida a quienes más lo necesitan.

El estudio de la medicina en universidades privadas los semestres o el año tiene un alto costo y en la universidad pública son pocos los que eligen a través de una prueba de admisión, se ha convertido en un privilegio más no en un derecho como también en las otras profesiones.

Es una profesión de mucha vocación y los estudiantes deben tener disponibilidad de tiempo, les toca desvelarse, al analizar que la medicina es una carrera que genera gastos en tiempo y en dinero, creemos que es bien remunerada y goza de prestigio, pero detrás de esa bata hay otra realidad.

Los galenos su vinculación laboral con las entidades promotoras de salud (EPS), clínicas, hospitales y puestos de salud es por medio de contratación de prestación de servicios de salud, no cuentan con sus prestaciones sociales y sus condiciones laborales son precarias para ofrecer una atención integral, muchos se sobrecargan en el horario de trabajo prestando el servicio a varias instituciones para obtener al menos un sueldo que les alcance cubrir sus necesidades.

Siempre vemos como los usuarios de nuestro sistema de salud se quejan a diario de la ineficiencia del sistema, pero hay otro actor que también padece de esta problemática y el coronavirus se encargó de desnudar, la población médica está siendo afectada por la propagación de la pandemia son la primera línea de defensa están siendo contagiados por la falta de elementos de bioseguridad  ya algunos han muertos y la situación cada día empeora en la que obliga a las autoridades locales a cerrar temporalmente las entidades prestadoras de salud que han detectado focos de contagio.

La renuncia masiva de médicos aseguran que no tienen garantías, el suministro insuficiente de medicamentos, la falta de camas en unidades de cuidados intensivos, además la falta de ventiladores mecánicos no cuentan con los elementos necesarios para atender la pandemia. El otro lado oscuro el retraso de meses para pagar el sueldo, es triste el trato que se les da a los médicos, algunos los despiden por reclamar sus implementos de protección.

Taxis y buses que los pasan por alto, vecinos que no los dejan entrar a sus hogares, miradas y murmullos. Detrás de esos aplausos nocturnos tan resonantes en las redes sociales y aquellas etiquetas de héroes en la pandemia, la realidad es diametralmente opuesta, el personal médico sufre discriminaciones en su vida cotidiana. Las estigmatizaciones que padecen día a día, debido a su labor estoica por atender a los pacientes contagiados por el coronavirus. Usar bata blanca y tapabocas en la calle puede ser ahora el pasaporte a la picota pública.

En esta nota de opinión quiero dejar una reflexión que la comunidad médica merece un trato digno como también a los demás trabajadores de la salud y en este momento de crisis nos dimos cuenta como sociedad que nuestros verdaderos héroes son los de la ola blanca que están al frente de la batalla dando todo lo mejor  con dificultades y que los gobiernos tengan la voluntad política de dignificar esta profesión y devolverle el prestigio.

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