Redacción:Anii Segrera
La celebración de Halloween, cada 31 de octubre, está estrechamente vinculada al antiguo festival celta de Samhain, una tradición que marcaba el final de la temporada de cosecha y el inicio del nuevo año celta, el 1 de noviembre. Los celtas, quienes habitaban gran parte de Europa, creían que en esta noche la frontera entre el mundo de los vivos y el de los muertos se volvía más delgada, permitiendo que los espíritus regresaran a la Tierra.
El término “Halloween” proviene de la frase inglesa antigua “All Hallow’s Eve” o “víspera de Todos los Santos”, ya que originalmente señalaba la noche anterior a la Fiesta de Todos los Santos. Con el paso de los años, esta celebración fue perdiendo su connotación religiosa en los países anglosajones, transformándose en una festividad enfocada en el misterio y el terror, protagonizada por brujas, fantasmas y figuras sobrenaturales.
Hoy en día, Halloween no solo marca un retorno a antiguas creencias paganas, sino que se ha expandido por el mundo, incluyendo a países de habla hispana, que han adoptado esta tradición como parte de sus propias celebraciones. Así, la noche de Halloween se convierte en un momento donde se mezclan historia, cultura y el suspenso de lo desconocido, manteniendo vivo el legado de esta antigua festividad celta.


