Aunque el Día de la Madre es una de las celebraciones más importantes para las familias colombianas, también se ha convertido históricamente en una de las fechas más violentas del año en el país. Las autoridades han advertido que durante este fin de semana suelen dispararse los homicidios, las riñas y los casos de violencia intrafamiliar, especialmente por el consumo excesivo de alcohol y los conflictos personales.
Según reportes oficiales de años anteriores, gran parte de los hechos violentos ocurren en reuniones familiares y celebraciones donde discusiones terminan escalando a agresiones físicas e incluso asesinatos. Las cifras también muestran miles de comparendos, decomiso de armas blancas y decenas de denuncias por violencia intrafamiliar en distintas regiones del país.
Bogotá, Medellín, Cali, Antioquia y Valle del Cauca suelen encabezar los reportes de alteraciones del orden público durante esta fecha. Por eso, cada año las autoridades despliegan operativos especiales para intentar contener los episodios de intolerancia.
El panorama refleja una problemática social que se repite constantemente: una celebración que debería unir familias termina marcada por la violencia, dejando al descubierto la crisis de convivencia que aún enfrenta Colombia.


