La crisis del sistema de salud en Colombia ya no es una advertencia, es una realidad que está costando vidas. El cierre de la Liga contra el Cáncer en Bogotá y del Instituto Cancerológico de Nariño deja a miles de pacientes sin acceso a tratamientos vitales como la quimioterapia, en medio de deudas millonarias de las EPS que nadie responde.
En Bogotá, cerca de 4.000 pacientes mensuales quedaron sin atención tras la suspensión de servicios por falta de pagos que superan los 4.000 millones de pesos. La situación no es distinta en Pasto, donde pacientes oncológicos ven interrumpidos sus tratamientos en medio de un panorama crítico que pone en riesgo su vida.
Lo más grave es que no se trata de un hecho aislado. Las instituciones han advertido durante meses sobre la falta de recursos, los incumplimientos de las EPS y la ausencia de soluciones reales. Aun así, el sistema sigue acumulando deudas mientras los pacientes quedan en el abandono.
El resultado es devastador: personas con enfermedades graves sin quimioterapia, sin citas, sin respuestas. La red pública, además, enfrenta el riesgo de colapso por la sobrecarga de pacientes que buscan atención donde sea posible.
Este nuevo golpe al sistema de salud deja en evidencia una crisis estructural que el Gobierno no ha logrado contener. Mientras se discuten reformas y cambios, la realidad es que hoy los pacientes con cáncer están pagando el precio más alto de un sistema que simplemente dejó de funcionar.


