penas un día después de sembrar dudas sobre los resultados de la primera vuelta presidencial, Iván Cepeda volvió a estar en el centro de la controversia al retar a Abelardo de la Espriella a un debate, pero dejando claro que las reglas las pondrá su campaña.
El candidato del Pacto Histórico, que durante la noche electoral cuestionó el censo y habló de supuestas irregularidades sin presentar pruebas concluyentes, ahora busca marcar la agenda de la segunda vuelta convocando un “cara a cara” bajo condiciones previamente definidas por su propio equipo.
Las declaraciones han despertado críticas desde distintos sectores políticos, que consideran contradictorio que Cepeda aún mantenga reservas sobre los resultados electorales mientras actúa como candidato confirmado para la segunda vuelta. Para sus detractores, el mensaje parece ser claro: cuando los resultados no favorecen plenamente al petrismo, se cuestionan; cuando sí permiten seguir en carrera, se aceptan.
El senador aseguró que no reconocerá plenamente los resultados hasta que concluyan los escrutinios, pese a que la Registraduría confirmó que Abelardo de la Espriella obtuvo la primera votación del país y que ambos avanzarán a la definición presidencial del próximo 21 de junio.
La polémica vuelve a abrir el debate sobre el respeto a las instituciones electorales y sobre el papel de quienes, mientras aspiran a gobernar Colombia, ponen en duda el sistema democrático cuando los números no coinciden con sus expectativas políticas.


