La crisis de orden público en el Cauca sigue desbordándose. Violentos enfrentamientos entre las comunidades indígenas Misak y Nasa en zona rural de Silvia dejaron al menos seis muertos y más de cien heridos, obligando al Gobierno de Gustavo Petro a desplegar tropas del Ejército en medio del caos.
Más de 120 soldados, drones de vigilancia y refuerzos policiales llegaron a la zona luego de varios días de tensión por disputas territoriales ancestrales que terminaron convertidas en una tragedia humanitaria.
Aunque el Gobierno anunció consejos de seguridad y mesas de diálogo, las críticas aumentan por la lenta reacción estatal frente a un departamento que desde hace años vive atrapado entre conflictos armados, violencia territorial y abandono institucional.
La muerte del líder indígena Luis Enrique Tunubalá elevó aún más la tensión en la región, mientras comunidades indígenas se acusan mutuamente de ataques armados, secuestros y agresiones.
El ministro del Interior, Armando Benedetti, incluso reconoció que detrás de la confrontación podrían estar intereses de grupos armados ilegales aprovechando el descontrol en el territorio.
El episodio vuelve a golpear la política de “Paz Total” del Gobierno Petro, cada vez más cuestionada por el aumento de la violencia en varias regiones del país mientras comunidades enteras siguen enfrentándose en medio de la ausencia de soluciones reales y presencia efectiva del Estado.


