Con el inicio del período 2025-I, la Universidad del Magdalena reafirma su compromiso con la inclusión y la interculturalidad al brindar acceso a la educación superior a poblaciones diversas. Gracias al Centro para la Regionalización de la Educación y las Oportunidades (CREO), estudiantes como Andrés Sarmiento Suárez y Diveidis Cortijo Romero encuentran en esta Casa de Estudios Superiores la oportunidad de formarse profesionalmente y transformar sus vidas.
Una puerta abierta al conocimiento
Andrés Sarmiento Suárez, joven de la comunidad Wiwa, inicia su formación en la Licenciatura en Literatura y Lengua Castellana con el sueño de convertirse en docente y llevar el conocimiento a su pueblo. «Darle gracias a la Universidad por la oportunidad que brinda el CREO. Como población indígena, nos abre las puertas para aprender en la parte académica. Se necesitan profesionales en Lengua Castellana porque lo primero que nosotros buscamos es una segunda lengua, que es el español; tenemos ese reto», expresa con gratitud.
Por otro lado, Diveidis Cortijo Romero, persona con discapacidad auditiva, encuentra en el deporte una forma de mejorar su calidad de vida y la de los demás. Con su ingreso al programa Técnico Laboral en Personal Trainer y Acondicionamiento Físico Fitness, aspira a desarrollar una carrera en el ámbito deportivo y continuar su formación. «Me apasiona el deporte. En mi situación, pienso que estar inactivo o sedentario puede afectar la salud. Mi plan a futuro es empezar con el técnico, luego el tecnológico y llegar al profesional», afirma.
Un referente en inclusión educativa
La Universidad del Magdalena sigue consolidando sus políticas de inclusión y equidad, ampliando su oferta académica y aumentando los cupos para poblaciones con enfoque diferencial. Bajo la dirección del rector Pablo Vera Salazar, Ph.D., y enmarcado en el Plan de Gobierno 2024-2028, la institución reafirma su filosofía de que «la educación es para toda la vida».
Gracias a estos esfuerzos, madres y padres cabeza de hogar, personas con discapacidad, comunidades indígenas y otros grupos vulnerables encuentran en UNIMAGDALENA una oportunidad para cumplir sus sueños y contribuir al desarrollo de sus territorios. La Alma Mater sigue marcando la diferencia en la región, demostrando que la educación es la mejor herramienta para la transformación social.


