El próximo 9 de noviembre, el Magdalena se enfrentará a unas elecciones atípicas para definir quién será el nuevo gobernador del departamento, luego de que el Consejo de Estado dejara sin efectos la elección de Rafael Martínez.
Por ahora no está claro quiénes se disputarán el cargo, pero un nombre que suena constantemente es el de Rafael Noya, dirigente que hasta hace poco militó en Fuerza Ciudadana, el movimiento liderado por Carlos Caicedo, pero cuya relación terminó en ruptura. Ese quiebre político lo llevó a apostarle a una nueva etapa, buscando acercarse al Pacto Histórico y esperando el respaldo de la Casa de Nariño en esta contienda.
Sin embargo, esa aspiración recibió un duro golpe tras la decisión del presidente Gustavo Petro de designar como gobernadora encargada a Ingris Padilla, ficha del caicedismo. Con esta movida, el mandatario dejó en claro que para el Gobierno resulta más rentable sostener la alianza con el grupo de Caicedo que tender puentes con un dirigente que apenas comienza a construir cercanía política.
Por su parte, Noya no se retiró de la carrera. En un comunicado ratificó su aspiración y aseguró que trabajará por una articulación real entre los gobiernos municipales, departamental y nacional. No obstante, el panorama luce cuesta arriba: buena parte de los votos que lo llevaron a la Asamblea provinieron de la lista cerrada de Fuerza Ciudadana que él mismo encabezaba, y ahora deberá buscar respaldo en otros sectores si quiere tener alguna posibilidad.
Lo cierto es que las elecciones de noviembre pondrán a prueba si el caicedismo seguirá atornillado en el poder o si, por el contrario, las fuerzas políticas opositoras logran abrirse paso en el Magdalena.


