La nueva secretaria de Movilidad de Santa Marta, Sara Vives, refuerza operativos, aumenta controles viales y lidera una estrategia firme para combatir infracciones y mejorar la seguridad vial.
En Santa Marta ya empezó a sentirse un cambio en las vías. No fue un anuncio ruidoso ni una campaña de expectativa: fue presencia. Chaleco, operativos y una frase que empezó a repetirse entre conductores. Sara Vives llegó para poner orden.
La nueva secretaria de Movilidad Multimodal y Sostenible, Sarita Vives Gutiérrez, fue posesionada por el alcalde Carlos Pinedo Cuello en un momento en el que el desorden vial se convirtió en una de las principales preocupaciones de la ciudad. Pero más allá del acto protocolario, lo que ha marcado su arranque es la forma: directa, visible y sin rodeos.
Desde los primeros días, Vives se ha dejado ver en las calles, acompañando a agentes de tránsito, observando de cerca el comportamiento de conductores y enviando un mensaje que ya empieza a calar: la permisividad quedó atrás. Su presencia en operativos ha sido interpretada por muchos como el inicio de una etapa donde la autoridad vuelve a tener protagonismo.

La autoridad regresa a las vías
Con más de 14 años de experiencia en el sector público, la funcionaria no llega a improvisar. Su paso como Alta Consejera para la Sierra Nevada y su rol en Seguridad y Convivencia le dieron herramientas para enfrentar dinámicas complejas en el territorio. Hoy, ese conocimiento se traduce en decisiones rápidas y acciones concretas.
El enfoque es claro: fortalecer controles, ordenar el espacio público y reducir las conductas que ponen en riesgo la vida en las vías. Motociclistas sin documentos, maniobras imprudentes y el irrespeto por las señales están en la mira de una administración que busca resultados visibles.
Más que control, un cambio de cultura
Aunque el énfasis está en la autoridad, la estrategia también incluye pedagogía. La Secretaría apuesta por generar conciencia, pero con un límite claro: quien incumpla, enfrentará sanciones. En ese equilibrio entre educación y control se construye la nueva hoja de ruta.
La llegada de Sara Vives no solo representa un cambio de nombre en el cargo. Para muchos ciudadanos, simboliza el fin de la tolerancia frente a la infracción constante. En las calles ya se comenta que la vigilancia es más estricta y el margen de error más corto.
La administración distrital le apuesta así a una movilidad más organizada, segura y sostenible, donde las normas dejen de ser sugerencias y vuelvan a ser reglas. Y en ese escenario, la nueva secretaria se perfila como una figura clave para recuperar el orden que por años se ha reclamado.


