Renuncia a Fuerza Ciudadana y su posible alianza con el Pacto Histórico.
La renuncia de Rafael Noya García a Fuerza Ciudadana ha desatado una batalla política y jurídica que pone en juego su escaño en la Asamblea Departamental del Magdalena. El movimiento, liderado por el exgobernador Carlos Caicedo, exigió que Noya entregue la curul para que sea ocupada por Danilo José Beltrán, el siguiente en la lista cerrada, argumentando que el puesto pertenece al partido y no a intereses personales.
“Este escaño no responde a decisiones individuales, sino al respaldo ciudadano hacia un proyecto político colectivo”, afirmó Fuerza Ciudadana en un comunicado. Además, anunciaron que tomarán medidas legales para garantizar la continuidad de su representación en la Asamblea.
Acusaciones de deslealtad y oportunismo
En su pronunciamiento, Fuerza Ciudadana acusó a Noya de “oportunismo político”, señalando que su intención de mantener la credencial tras abandonar el movimiento refleja una falta de compromiso con los principios del partido.
“Su decisión de desvincularse y conservar la curul representa una traición a los valores que defendemos como colectivo. No podemos permitir que estas actitudes desvirtúen nuestro trabajo”, señaló el movimiento, en alusión a conflictos similares con otros representantes locales.
Un panorama legal complicado
La situación jurídica de Noya se agrava tras la anulación de su elección por parte del Tribunal Administrativo del Magdalena en mayo. Según el fallo, Noya incurrió en doble militancia al no renunciar oportunamente a su curul en el partido MAIS antes de postularse con Fuerza Ciudadana.
El proceso ha sido retrasado por múltiples recursos interpuestos por Noya, lo que llevó al magistrado Adonay Ferreira a remitir el caso a la Procuraduría para investigar posibles irregularidades disciplinarias.
Hernando Zabaleta, demandante de la credencial también acusó a Noya de fraude procesal, y será el Consejo de Estado quien decida el destino final.
¿Defensa de principios o estrategia política?
La postura de Fuerza Ciudadana, aunque justificada como una defensa de los principios del partido, ha despertado cuestionamientos sobre si busca prevenir que el escaño sea ocupado por una fuerza política rival.
El futuro de Noya: entre el Pacto Histórico y la incertidumbre
En medio de esta disputa, Noya ha comenzado a acercarse al Pacto Histórico, coalición que busca fortalecer su presencia en el Magdalena. Fue visto recientemente junto a figuras prominentes de esta alianza, como Luis Fernando ‘Pica’ Sánchez. En declaraciones a medios locales, Noya manifestó su interés por unirse al proyecto político de Gustavo Petro, diciendo que “fortalecer el Pacto Histórico es fundamental para avanzar en las transformaciones que el Magdalena necesita”.
Este acercamiento podría redefinir la situación política en el departamento, especialmente con miras a las elecciones de 2026. A medida que se resuelve su situación jurídica, el futuro de Noya y su potencial incorporación al Pacto Histórico podrían tener implicaciones decisivas para la región y sus fuerzas políticas.


