Redacción: Camila Mendoza X: @camilala_mdz
La comunidad de Santa Bárbara de Pinto aún espera la reconstrucción del puente Michichoa, un año después de su colapso, mientras las promesas de las autoridades permanecen incumplidas y la crisis se agrava.
Santa Bárbara de Pinto: Un Año de Promesas y Desesperación
El 30 de junio del año pasado, la comunidad de Santa Bárbara de Pinto, en el departamento de Magdalena, fue golpeada por una tragedia que sigue teniendo consecuencias devastadoras. El derrumbamiento del puente Michichoa, una conexión esencial entre el municipio de Santa Ana y el corregimiento de Barroblanco, no solo cobró la vida de un residente, sino que dejó a más de 13 mil personas en una situación crítica.

Después del desastre, la entonces gobernación prometió la reconstrucción del puente durante una feria local, generando esperanzas entre los residentes. Sin embargo, a casi un año del incidente, esas promesas siguen sin cumplirse. Ahora, la comunidad mira con expectativa al presidente Gustavo Petro, quien también se comprometió a abordar esta necesidad urgente.

El alcalde de Santa Bárbara de Pinto, Enyer Alfonso Garizao Osorio, ha liderado los esfuerzos para enfrentar esta crisis, incluso después de sufrir un atentado el 5 de marzo de este año. A pesar de su recuperación, Garizao sigue destacando las dificultades que enfrentan los habitantes: comerciantes que ven sus economías al borde del colapso debido a los altos costos de transporte y residentes que dependen de un planchón para cruzar el río en situaciones de emergencia médica.
La inacción de la actual administración departamental ha sido evidente. Aunque el alcalde de Santa Ana, Aníbal López López, ha mostrado disposición para colaborar y aliviar la situación, no se han tomado medidas concretas hasta la fecha. La falta de respuestas ha intensificado el malestar y la desesperanza entre los habitantes de Pinto y sus alrededores.
La situación en Santa Bárbara de Pinto refleja una problemática mayor de promesas incumplidas y necesidades urgentes ignoradas. Mientras la comunidad continúa esperando una solución, las autoridades deben actuar rápidamente para cumplir con sus compromisos y mejorar la vida de los afectados.


