Durante el gobierno de Virna Johnson se inició un millonario proyecto para frenar la erosión en Playa Salguero. Hoy, con obras inconclusas y recursos en duda, la comunidad enfrenta un desastre anunciado.
Playa Salguero, en Santa Marta, se ha convertido en el espejo más claro del fracaso en la gestión pública durante la administración de la exalcaldesa Virna Johnson. Lo que fue presentado como una solución integral contra la erosión costera terminó en un monumento a la improvisación: permisos omitidos, millones sin rastro y obras inconclusas que hoy son un recordatorio del abandono estatal.
El proyecto, aprobado en el gobierno de Johnson con un presupuesto de $27 mil millones, contemplaba la construcción de varios espolones para frenar el avance del mar. Sin embargo, el contratista inició sin la autorización de la ANLA, Dimar, Corpamag ni Dadsa. La consecuencia fue inmediata: suspensión de los trabajos y un espolón a medio construir que quedó como un “elefante blanco” en la playa.

El único espolón terminado apenas beneficia a una pequeña zona cercana a la desembocadura del río Gaira, mientras el resto del litoral se derrumba. Postes de alumbrado público cuelgan al borde del mar y la valorización turística se desploma día a día.
Arieh Kaplan, presidente de la Veeduría de Playa Salguero, denunció que $8 mil millones fueron entregados como anticipo en un contrato “leonino” en el que, de manera insólita, los interventores eran pagados por el propio contratista. “Hasta hoy no sabemos dónde están los recursos ni quién responderá por el desastre que dejó la administración de Virna Johnson”, advirtió.
Mientras las autoridades guardan silencio, la erosión avanza hacia Bello Horizonte, Cabo Tortuga y las playas del aeropuerto. Lo que pudo ser un proyecto emblemático se convirtió en una herida abierta para la ciudad y en una mancha imborrable en el legado de Johnson.


