La violencia volvió a golpear con fuerza al país. Cuatro militares fueron asesinados en zona rural de San José del Guaviare tras un ataque con explosivos atribuido a las disidencias de las Farc al mando de alias Calarcá, uno de los cabecillas más temidos del bloque Jorge Suárez Briceño.
Según informó el Ejército Nacional de Colombia, las tropas adelantaban operaciones ofensivas en la vereda Buenos Aires cuando fueron sorprendidas por explosivos improvisados instalados en la zona. Otros tres soldados resultaron heridos y tuvieron que ser evacuados de emergencia en medio de los combates.
Las víctimas hacían parte del dispositivo militar desplegado para garantizar la seguridad de las elecciones del próximo 31 de mayo en una región donde las amenazas, el control armado y el miedo siguen creciendo.
El ataque vuelve a dejar en evidencia el deterioro de la seguridad en departamentos como Guaviare, donde las disidencias han fortalecido su presencia mientras el Gobierno insiste en defender su estrategia de “Paz Total”. Para muchos sectores, los grupos armados siguen ganando terreno, capacidad militar y control territorial en varias regiones del país.
El Ejército aseguró que continuará las operaciones para recuperar el control de la zona y perseguir a los responsables del atentado. Entretanto, las familias de los uniformados asesinados hoy vuelven a convertirse en otra cara del drama que vive Colombia en medio de la nueva escalada violenta.


