Mientras el Gobierno de Gustavo Petro insiste en desmontar el modelo energético tradicional del país, los colombianos hoy enfrentan un duro golpe en sus facturas de gas. Un informe de la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios reveló que pequeños consumidores llegaron a pagar hasta 48,9 % más por el servicio, en medio de una creciente dependencia de gas importado.
El análisis advierte graves distorsiones en el mercado y cuestiona que los precios internos del gas estén muy por encima de referencias internacionales, afectando especialmente a hogares y pequeñas empresas.
Según la Superservicios, el mercado funciona bajo esquemas que terminan trasladando las señales de escasez directamente a los usuarios más vulnerables, mientras Colombia pierde capacidad de producción nacional y aumenta su dependencia externa.
La situación revive las críticas contra la política energética del Gobierno Petro, señalada por sectores económicos y expertos de generar incertidumbre para la inversión en hidrocarburos y debilitar la autosuficiencia energética del país.
El informe también prende alarmas por la alta concentración del mercado en pocas compañías y por el aumento de precios en contratos secundarios, donde el gas alcanzó valores considerablemente superiores frente al mercado primario.
Mientras el Gobierno habla de transición energética, millones de colombianos enfrentan una realidad distinta: facturas más altas, mayor presión económica y un país cada vez más dependiente de importar energía para sostener su consumo interno.


