Las elecciones de 2026 ya comienzan a estar rodeadas de polémica y ahora el foco apunta directamente al Gobierno de Gustavo Petro. La Procuraduría General de la Nación abrió una investigación preliminar contra funcionarios de la Cancillería por una presunta participación indebida en política tras una reunión realizada en Madrid con cónsules colombianos para coordinar temas electorales .
El caso golpea de lleno a la administración Petro porque revive uno de los mayores temores en democracia: que el poder termine metiendo las manos en el proceso electoral. Aunque la investigación apenas comienza, la sola existencia de reuniones del Ejecutivo relacionadas con logística y coordinación electoral en consulados ya genera fuertes sospechas sobre hasta dónde estaría llegando el Gobierno.
La lupa también quedó sobre la canciller Rosa Villavicencio, señalada de convocar el encuentro que hoy investiga la Procuraduría. La denuncia sostiene que funcionarios del Gobierno habrían entrado en terrenos que corresponden exclusivamente a las autoridades electorales, en medio de un ambiente político marcado por la polarización y la campaña anticipada.
Todo esto ocurre mientras Petro insiste en su proyecto de constituyente y mantiene un discurso cada vez más confrontacional contra las instituciones. Para críticos del Gobierno, el episodio confirma una peligrosa intención de extender el control político incluso sobre escenarios que deberían ser totalmente independientes.
La investigación busca determinar quiénes participaron, qué se discutió y si existió algún tipo de injerencia indebida en la organización de las elecciones en el exterior. Pero el daño político ya está hecho: la credibilidad del proceso electoral vuelve a quedar en entredicho justo cuando el país se acerca a una de las elecciones más tensas de los últimos años.
En un Gobierno rodeado de polémicas, este nuevo escándalo abre una pregunta delicada: ¿la Cancillería estaba coordinando logística electoral o preparando el terreno político para el petrismo en 2026?


