El objetivo es proteger la biodiversidad urbana y enfrentar los retos ambientales del Caribe
En un paso decisivo hacia la sostenibilidad, el Departamento Administrativo de Sostenibilidad Ambiental (Dadsa) de Santa Marta presentó oficialmente el Decálogo Caribe Vivo Biodiverso durante la COP 16. Este compromiso representa un esfuerzo conjunto para abordar los desafíos ambientales que afectan la región Caribe, impulsando acciones concretas para la gestión y conservación de su biodiversidad en entornos urbanos. Con la COP 16 como marco de referencia, el decálogo busca generar un cambio estructural en la relación entre las comunidades locales y el entorno natural que las rodea.
Uno de los ejes más importantes del decálogo es el llamado «Caribe Resiliente», cuyo objetivo es implementar estrategias de mitigación y adaptación que reduzcan los riesgos asociados con el cambio climático. Este pilar contempla la delimitación de zonas de no intervención y toma en cuenta factores climáticos a largo plazo, como el aumento del nivel del mar y las variaciones en la temperatura y la precipitación. Al definir estas áreas de conservación, el Dadsa espera proteger los ecosistemas locales de manera sostenible.
Otro eje fundamental es el «Caribe Mágico», que busca sensibilizar a la población sobre la riqueza natural de la región a través de sus leyendas y tradiciones. Con un enfoque en promover estilos de vida sostenibles, este pilar pretende generar un cambio de comportamiento en la comunidad hacia prácticas más respetuosas con el medio ambiente. Asimismo, el «Caribe Restaurador» se centra en la recuperación de ecosistemas críticos, como bosques secos tropicales, arrecifes de coral y manglares, esenciales para la vida y la regulación del clima.
El decálogo también destaca el respeto y la inclusión de la diversidad cultural con el «Caribe Ancestral», un pilar que integra conocimientos tradicionales indígenas en las políticas ambientales, al tiempo que reconoce los derechos de estas comunidades. Por otro lado, el «Caribe Inclusivo» promueve la participación equitativa de todos los sectores de la sociedad, garantizando que la voz de las mujeres y otros grupos marginados sea escuchada en la toma de decisiones.
Finalmente, el «Caribe Azul Inspirador» busca reforzar la conexión entre las comunidades costeras e insulares y el mar, promoviendo un intercambio de conocimientos y experiencias a nivel regional e internacional. A través de estos pilares, Santa Marta busca un futuro sostenible en el que la biodiversidad y la riqueza cultural de la región Caribe se mantengan intactas y fortalecidas.



