El Dadsa inspeccionó la ensenada Juan XXIII tras la ola invernal y alertó que la expansión de edificaciones en los cerros ha agravado los riesgos ambientales y de seguridad.
El Departamento Administrativo Distrital de Sostenibilidad Ambiental (Dadsa) adelantó un reconocimiento en la ensenada Juan XXIII, con el fin de identificar las áreas más golpeadas por la reciente ola invernal en Santa Marta.
Durante la jornada se evidenció que las zonas afectadas coinciden con sectores que, históricamente, han sufrido daños debido a la expansión descontrolada de edificaciones en los cerros, una problemática que pone en riesgo tanto a las comunidades como a los ecosistemas.
El Dadsa alertó que la ocupación descontrolada en áreas de ladera reduce la capacidad natural del suelo para drenar el agua, aumentando la vulnerabilidad de la comunidad. La autoridad ambiental hizo un llamado a frenar nuevos asentamientos y a respetar los límites naturales para prevenir futuros desastres.



