La crisis eléctrica en la Costa Caribe sigue empeorando mientras millones de usuarios enfrentan tarifas elevadas, apagones constantes y un servicio cada vez más inestable. A pocos meses de terminar el Gobierno de Gustavo Petro, crecen las críticas por el manejo de la empresa Air-e y el deterioro del sistema energético en la región.
Líderes de usuarios, gremios del sector y expertos coinciden en que la intervención del Gobierno a Air-e terminó agravando el problema en Atlántico, Magdalena y La Guajira, donde miles de familias aseguran vivir bajo la incertidumbre permanente por los cortes de energía y las altas facturas.
Desde la Liga Nacional de Usuarios de Servicios Públicos señalaron que el Gobierno no le ha inyectado recursos suficientes a la empresa intervenida y denunciaron que la situación financiera ya es crítica. Incluso, el propio viceministro de Minas habría reconocido que Air-e se encuentra “en cuidados intensivos”.
A esto se suma el crecimiento de las deudas billonarias con generadoras eléctricas, la falta de inversión en infraestructura y las pérdidas de energía más altas del país, mientras los usuarios siguen pagando uno de los servicios más costosos y deficientes de Colombia.
El panorama preocupa aún más ante la posibilidad de un nuevo fenómeno de El Niño en el segundo semestre de 2026, lo que podría incrementar los riesgos de racionamientos y nuevas fallas en el suministro eléctrico de la región Caribe.
Mientras el Gobierno Petro prometió soluciones estructurales para la Costa durante campaña, habitantes de ciudades como Barranquilla, Santa Marta, Riohacha y Valledupar aseguran que hoy viven con más apagones, más angustia y tarifas cada vez más difíciles de pagar.


