Por: Padres de Familia
La presente, sencilla y humilde carta no lleva mayor pretensión a qué usted como la máxima autoridad espiritual del magdalena nos ayude a establecer un canal de dialogo con la Rectoría del colegio diocesano san José, Para poder adelantar un dialogo que nos lleve a un conveniente acuerdo basado en la solidaridad del colegio hacia los padres de familia que por motivos de la pandemia nos queda imposible cumplir con los pagos de pensión y por la misma pandemia a incumplimientos del colegio con los programas presenciales de educación pactada para el 2020.
Argumento esta carta, contándole la historia de una pregunta y después de muchos años encontré la Respuesta.
Esta historia comienza en marzo del 2013 cuando citados a una reunión de padres de familia junto con casi 200 acudientes más, reunión pedida por el rector después del desafortunado incendio del primero de enero donde se quemaron los cursos donde estudiaban nuestros niños en ese año. Nos explicó todo el dinero que perdió por culpa del desafortunado hecho y todo lo que hizo para poder aperturas los primeros días de febrero.
Ya sobre el final de la reunión. ¡El rector con voz entrecortada y los ojos humedecidos dijo “Les pido un permiso para abrir el corazón! ¡por que del 1 de enero hasta la fecha (primeros días de marzo) saben cuántos papas me llamaron a preguntar cómo estaba el colegio después del incendio? ¡a lo que el mismo contesto, ninguno! «, en su retórica continuo diciendo y cuestionando a los papas por su falta de solidaridad ante la perdida de los recursos materiales, y yo que estaba en el primer año de mi hijo en el colegio, no entendí por que los papas que llevaban años en el colegio y debían tener algún grado de confianza con el rector no llamaron como gesto de solidaridad y la verdad me sentí hasta mal por no haber llamado, hoy después de 7 años creo que tengo la respuesta al cuestionamiento del rector en dicha reunión y sin asumir que sea la verdad absoluta se la comparto en esta carta. Por qué el Sr. Rector nunca sembró solidaridad entre los papas y como es conocido uno no puede pedir ni llorar por lo que no siembra.
Esta respuesta llega a mi después de tanto tiempo y en época de pandemia por que la persona que hoy debiera fungir como líder espiritual de una comunidad católica de casi 800 familias y sembrar espacios de solidaridad y dialogo con los padres de familia, se nos muestra como un custodio vigilante del tesoro y no del «Mayor tesoro del mundo» , muy al contrario se nota el apego al dinero del colegio , hoy no derrama lagrimas ni se le pierde la voz para solidarizarse con los padres de familia , a los que duramente cuestiono hace unos años por un gesto similar , hoy no solo, no asume su función de líder espiritual de esta comunidad , muy por el contrario evade los diálogos y se escuda en comunicados difusos e insultantes para los padres de familia en épocas de pandemia. Muchos de los padres de familia están en la zona de riesgo de perder la vida ya sea por su edad o por enfermedades preexistentes.
hoy esta carta no quiere hablar solo de dinero , también intenta hablar de liderazgo y de las políticas de acompañamiento a los padres de familia ,no a favores personales como el deja ver en sus comunicados, porque hoy tocó su puerta muy humildemente e invitándolo de forma amable y con el respeto que usted merece que me acompañe a cuestionar al padre Rector y verificar a cuantas personas de la base de datos del colegio donde tiene información de los padres mayores de 60 años a cuantos ha llamado? , de los padres y madres solteras que son único soporte de supervivencia de los niños de esta comunidad a cuantos ha llamado? , a los niños que tienen preexistencias medicas que hoy son de alto riesgo como los asma infantil y que suman un importante número de los niños del colegio diocesano y recalco los niños que si son el tesoro más grande el colegio , de la comunidad y de nuestros hogares, a cuántos ha llamado?
Ya para terminar mi carta me queda claro que Karl Marx y su expresión desafortunada de la religión no obedece a la realidad y que seguramente el no vivió una pandemia. Pero me ayuda a pensar que el dinero no puede ser el motor de un líder católico de un colegio y ni mucho ser la razón del desgaste de la relación de los padres de familia con el líder natural de la comunidad educativa de sus hijos. Ya mirar desde cuando viene esa relación desgastada y hasta donde llegara ese desgaste no está en mis funciones y mucho menos pretendo hacerlo, para eso están los superiores religiosos como usted, que en su sabiduría sabrá intervenir con su consejo y muy seguramente con sus acertados comentarios.
No siendo más y con un fuerte abrazo en la distancia, deseando que usted goce de buena salud.


