La Alcaldía de Santa Marta entregó millonaria inversión a asociaciones recicladoras para fortalecer el sistema de reciclaje, mejorar la gestión de residuos sólidos y dignificar el trabajo de más de 180 recicladores.
La Alcaldía de Santa Marta, bajo el liderazgo del alcalde Carlos Pinedo Cuello, destinó más de $1.300 millones para fortalecer a tres asociaciones de recicladores en la ciudad, consolidando una apuesta por la sostenibilidad, la inclusión social y la dignificación del oficio reciclador.
La inversión, ejecutada a través de la Secretaría de Planeación, beneficia directamente a las cooperativas Asoperla, Aramep ESP y Asoreapam ESP, que agrupan a más de 180 recicladores de oficio. Estas organizaciones recuperan cerca de 144 toneladas de residuos al mes, reduciendo el impacto ambiental y evitando que grandes volúmenes de desechos terminen en el relleno sanitario.
Los recursos, que ascienden a $1.324.297.000, serán utilizados para la adquisición de triciclos, camiones, prensas, molinos y equipos especializados que mejorarán la capacidad operativa y las condiciones laborales de los trabajadores. La distribución fue la siguiente: Asoperla recibió $594.797.000; Aramep ESP $366.000.000; y Asoreapam ESP $363.500.000.
Más de $3.300 millones para el sistema de reciclaje
Con esta segunda entrega, la administración distrital supera los $3.300 millones invertidos en el fortalecimiento del sistema de reciclaje, beneficiando en total a ocho cooperativas en Santa Marta.
El mandatario destacó que esta política pública marca un antes y un después en el reconocimiento institucional del gremio reciclador. Según indicó, la gestión de residuos sólidos no solo impacta la limpieza urbana, sino también la salud pública, la protección de ríos y la conservación de playas.
Por su parte, la Secretaría de Planeación aseguró que el proceso de asignación fue técnico y transparente, garantizando criterios objetivos y cumplimiento de la normatividad vigente. Desde las asociaciones beneficiadas resaltaron que esta inversión representa estabilidad, mejores condiciones de trabajo y mayor productividad.
La iniciativa se convierte así en un paso clave hacia una Santa Marta más sostenible, incluyente y comprometida con la economía circular.


