La Gran Feria Campesina del Quinto Centenario se convirtió en un homenaje al trabajo del campo, la tradición artesanal y la diversidad cultural de Santa Marta.
Con motivo de los 500 años de fundación de la ciudad, la Alcaldía Distrital de Santa Marta, bajo el liderazgo del alcalde Carlos Pinedo Cuello, realizó la Gran Feria Campesina del Quinto Centenario, un evento que exaltó la identidad rural y la riqueza cultural de comunidades campesinas, indígenas, afrodescendientes, mujeres rurales, jóvenes y pescadores del Distrito.
Desde tempranas horas, el Parque Simón Bolívar se transformó en un gran escenario para la muestra de productos del campo, alimentos transformados, tejidos tradicionales, bisutería y artesanías, así como frutas frescas y café cultivado de forma sostenible en la Sierra Nevada. La feria también fue un espacio de encuentro y reconocimiento para iniciativas rurales que protegen el territorio y fortalecen la economía local.
Más de 20 emprendimientos rurales participaron en esta feria, representando corregimientos como Minca, Bonda, Taganga, Palomino y Guachaca. Entre ellos destacaron:
- Women Sinesama: Mujeres que ofrecen tejidos y productos transformados a base de mora, lulo y café.
- ASOMECABI: Emprendedoras con artesanías, muñecas de trapo y bisutería hecha a mano.
- GIROCASACA y Frutos de Mendihuaca: Agricultores que comercializan frutas frescas sin agroquímicos.
- Afrocolombiana Kumkumbamana: Mujeres afro con dulces tradicionales y artesanías identitarias.
- MARINKA: Productores de frutos deshidratados, café y artesanías elaboradas en la Sierra.
- Asociación Wiwa Kasangüy y Ethe Enaka: Representaciones indígenas que visibilizan sus mochilas y tejidos.
- Juventud de Palomino, Rurales con Proyección, ASOCDEC, ASOFROGUA y ASORURAL: Agricultores, jóvenes y tejedores rurales que ofrecieron café, arequipe, collares, pan artesanal, huevos y miel.
- Asociación de Pescadores de Taganga: Pescadores artesanales con pescado fresco del Caribe.
Una feria para todos y con propósito
Además de ofrecer productos locales, la feria promovió el consumo responsable y la soberanía alimentaria, fortaleciendo los circuitos cortos de comercialización. Niños, jóvenes y adultos tuvieron la oportunidad de conocer de cerca a los productores y sus historias, valorando su esfuerzo y el conocimiento ancestral que conservan.
Desde la Subsecretaría de Desarrollo Rural, se reafirmó el compromiso con la reactivación de la economía campesina, impulsando las unidades productivas y visibilizando el papel del campo en la construcción de un futuro sostenible para el Distrito.


