La campaña de Rafael Noya reúne sectores sociales y políticos que buscan recomponer la relación con el Gobierno Nacional y superar la confrontación heredada del caicedismo.
La política del Magdalena atraviesa un reacomodamiento significativo tras la separación formal entre sectores del Pacto Histórico y el movimiento Fuerza Ciudadana, liderado por Carlos Caicedo. La decisión, que tomó mayor fuerza luego de que el petrismo anunciara que no respaldará a la candidata Margarita Guerra, marca el fin de una alianza que venía mostrando fisuras desde hace meses por los constantes choques con el Gobierno Nacional. En este nuevo escenario, el nombre de Rafael Noya emerge como el punto de convergencia de las fuerzas que sí mantienen afinidad con el presidente Gustavo Petro y sus políticas.
Un bloque amplio en torno a la campaña de Rafael Noya
Bajo el lema “En el Magdalena cabemos todos”, la candidatura de Noya ha logrado consolidar un frente amplio que integra sectores empresariales, líderes comunitarios, comunidades indígenas y afrodescendientes, así como organizaciones sociales que buscan renovar el clima institucional del departamento. Sus seguidores resaltan la necesidad de recomponer la relación entre el territorio y la Nación, deteriorada por la confrontación entre el caicedismo y el Ejecutivo.
Respaldo del Pacto Histórico y apuesta por la gobernabilidad
Dirigentes del Pacto Histórico y del petrismo destacan que el presidente Gustavo Petro respalda la convergencia que se ha tejido alrededor de Noya, a quien consideran una figura capaz de garantizar gobernabilidad y estabilidad en el departamento. Para sus promotores, esta unión representa una oportunidad de superar la polarización política y avanzar en una agenda de desarrollo articulada con el Gobierno Nacional.


