Por: Erlin Abad Palacios Maturana X: @palaciosErlin
Cuando hablamos de mérito hacemos alusión a la idoneidad que debe tener un profesional en aras del desempeño de una labor. Desde luego que, el ser idóneo implica; preparación, experiencia y responsabilidad, lo que se traduce en COMPETENCIA DE EJERCICIO. No se concibe la idoneidad con la falta de uno de estos, de tal suerte que para ser catalogados como tal, deben confluir todos y cada uno de estos presupuestos.
De conformidad con lo anterior, considero que el país pasa por su momento más álgido, o quizá el ruido que, por corrupción, tráfico de influencias y lo que de allí se deriva, no había sido lo suficientemente escandaloso como para encenderle alarmas a más de 50.000.000 millones de habitantes, que hoy están poco o nada contentos con la situación por la que atravesamos como país. con ello no digo que antes no venía siendo así, incluso bajo mi criterio, la diferencia radica en la visión utópica que tuvimos, en donde este gobierno desde sus inicios enarbolo las banderas de la honradez y rectitud de conciencia, y, en consecuencia, hoy están expuestos y siendo juzgados por todo aquel ante el que fervientemente profesaron tal discurso.
El caso es que, esto lleva a plantearme el siguiente interrogante, aparte de sentir satisfacción propia, ¿para qué prepararnos tanto, en procura de una hoja de vida invaluable, si a la hora de presentarnos a los cargos que van a fin con nuestros perfiles profesionales, los aspectos que entrarán en juego serán distintos a las cualidades humanas, intelectuales y profesionales de cada individuo?, esto mas que inaudito es muy triste. Y no solo me refiero a los cargos más altos del estado, sino a todos los cargos sin distinción jerárquica alguna.
Si bien es cierto, que tener buenas relaciones, y crecer en un núcleo fértil es a lo que como seres humanos con deseos de superación debemos apuntar, la preparación a la hora de la oportunidad es crucial, pues de allí depende nuestro puesto en ese selecto núcleo y las oportunidades que sin duda con ocasión a dicho vínculo se generen a futuro.
Cabe señalar que este manuscrito no es con fines de hacer crítica severa al gobierno actual ni mucho menos, el verdadero propósito es generar conciencia en quienes tienen la potestad de elección, llámese entidad pública o privada y desde luego a los que seremos sucesores de esta nación. Me defino naturalmente como un joven preocupado por el futuro de su país, no solo por lo que va a ser de mi en todo lo que me queda de vida y ejercicio profesional, si Dios así lo permite, sino el tipo de país que le estaría dejando a las próximas generaciones. Recordemos lo que decía el ilustre y multifacético abogado Jaime Garzón, “si ustedes los jóvenes no asumen la dirección de su propio país, nadie va a venir a salvarlo. ¡nadie!
La consigna no es otra que, revaluemos si merecemos seguir a merced de factores distintos a la preparación, capacidad intelectual, experiencia y compromiso a la hora de entrar en un proceso de selección, sea cual sea el puesto e indistintamente de la profesión. El panorama que hoy se observa es grave y lo que se avecina para nada alentador…


