La fe mueve montañas y, en el momento menos esperado, si confías en Dios, todo es posible. Una gran muestra de ello fue lo que vivió una mujer en Cartagena, quien envió a su hija a la tienda del barrio con $2.000 mil pesos para comprar lo que sería su almuerzo: un frutiño, huevos y arroz.
El tendero, al leer el mensaje escrito en el papel: “Cachaco, si te quedo debiendo, me lo anotas. Hoy no tengo para el almuerzo”, se conmovió tanto que Dios tocó su corazón. Decidió enviarle varios víveres para que ella y su familia pudieran disfrutar de un almuerzo digno.
Acto seguido, en el mismo papel le respondió: “Tranquila, Dios ya pagó todo”. Al recibir lo que fue enviado como una bendición, la mujer no pudo contener las lágrimas y solo tuvo palabras de agradecimiento para Dios, quien conoce sus necesidades.
Esta historia ha conmovido a los cibernautas, donde muchos manifiestan la grandeza de Dios. Para muchos, esto solo demuestra que su existencia es real y que, cuando menos lo esperes, recibirás una recompensa tan grande que solo puede venir de Él. Recuerda: la fe mueve montañas.


