La víspera del Día de Velitas impulsa las ventas de faroles y velas en tiendas formales e informales, dinamizando la economía y anticipando una noche llena de tradición.
A pocas horas del tradicional Día de Velitas, las calles, tiendas y esquinas de la capital del Magdalena vivieron este 6 de diciembre un movimiento comercial. Desde tempranas horas, familias completas salieron en busca de faroles, velas decorativas y figuras artesanales, artículos indispensables para iluminar la noche más simbólica del inicio de la Navidad en Colombia.
La jornada previa se convirtió en una oportunidad de oro para el comercio formal e informal, que encontró en esta tradición un motor para incrementar sus ingresos. Los pequeños negocios reportaron un crecimiento significativo en las ventas de faroles artesanales, mientras que los vendedores ambulantes aprovecharon la alta afluencia de compradores para ofrecer productos económicos y accesibles.
Muchos comerciantes destacaron que esta fecha marca uno de los picos más altos del mes, superado solo por los días cercanos a Navidad. “La gente busca de todo: faroles de papel, hechos a mano, plásticos, personalizados. Es un día que nos ayuda muchísimo”, comentó una vendedora en el centro.
Faroles para todos los gustos
La demanda también ha impulsado la creatividad: faroles con figuras navideñas, diseños reciclables, luces LED y motivos religiosos compiten por la atención del público. Para muchas familias, la compra de estos elementos no es solo preparación logística, sino parte esencial del ritual navideño.
A medida que cae la tarde, el ambiente festivo se intensifica. Comerciantes, artesanos y compradores saben que este día es más que un simple momento de ventas: es el preámbulo de una tradición que une a los hogares colombianos alrededor de la luz, la fe y la alegría.


