La comunidad educativa denuncia que la falta de cultura ciudadana y de acciones de las autoridades mantiene la acumulación de residuos frente al plantel, poniendo en riesgo la salud de los niños.
La entrada del colegio Camilo Torres, de Gaira, se ha transformado en un foco de contaminación que preocupa a estudiantes, padres de familia y docentes. Montones de basura permanecen acumulados a pocos metros de las aulas, lo que genera un ambiente cargado de malos olores y un riesgo latente de enfermedades.
Aunque la institución ha insistido en que los comerciantes cercanos eviten arrojar desechos en la zona, la falta de control y cultura ciudadana mantiene el problema sin solución. Los niños, desde preescolar hasta bachillerato, deben convivir con un entorno insalubre que, según los padres, puede derivar en serias complicaciones respiratorias y gastrointestinales.
La comunidad ha elevado solicitudes ante la empresa Atesa, la Alcaldía y la Secretaría de Educación, pero los reclamos no han tenido respuesta efectiva. “Hemos pedido que la recolección se realice antes del inicio de clases, pero hasta ahora no vemos resultados”, manifestó un padre de familia visiblemente indignado.
Más allá de la ausencia de acciones institucionales, la situación refleja una crisis de corresponsabilidad ciudadana. Aunque existe señalización que prohíbe la disposición de residuos en el sector, varios habitantes y negocios continúan arrojando basuras en el lugar. La comunidad educativa insiste en que solo con voluntad política y conciencia ciudadana se podrá garantizar un entorno digno para los estudiantes.


